LUCHA BIOLÓGICA PARA EL CONTROL DE MOSCAS


En todas las explotaciones ramaderas, centros de gestión de residuos, industria de la alimentación y otras actividades donde exista  presencia de animales i/o de gran cantidad de materia orgánica, se favorece la presencia de numerosos insectos, en especial de moscas.

Las altas temperaturas, las condiciones de humedad y la presencia de alimentos favorecen la proliferación de los insectos, convirtiéndose en una molestia y un riesgo sanitario para los trabajadores, animales,  los productos que se elaboran y para todo aquél que tenga su residencia o su actividad cerca de estos centros.

El uso de la tradicional lucha química para combatir los insectos que nos molestan comporta que éstos creen resistencias a los tratamientos químicos con mucha facilidad, y un riesgo toxicológico para los productos que se están utilizando.

Para minimizar el uso de estos productos plaguicidas, se propone un sistema de lucha biológica integrada.

Dicho sistema, con un mínimo impacto ambiental, consigue controlar la población de estos dípteros, mediante el uso de antagonistas naturales, en los cuales se integran sistemas de tipo físico y puntualmente, químicos.

La base del tratamiento recae en la aplicación de un parásito natural de las moscas, que parasita las pupas de las mismas (la forma bajo la cual la mosca hace la metamorfosis de larva a mosca adulta) depositando un huevo en el interior de ellas, de manera que la larva del parasitoide se alimenta de la pupa parasitada, haciendo inviable el desarrollo de la mosca y dando lugar a otro parásito.

Cabe tener presente la incidencia sanitaria de las distintas especies de moscas, que no sólo afectan a los animales, sino que también pueden afectar a los humanos. Cada mosca puede llegar a tener hasta 26 millones de microorganismos adheridos a su cuerpo, algunos de los cuales son patógenos importantes, de gran importancia para la salud pública, puesto que pueden transmitir mecánicamente (es decir, pueden llevar impregnado su cuerpo, o transmitir a través de su aparato bucal chupador – cabe tener presente que las moscas regurgitan productos para predigerir la materia orgánica que posteriormente absorberán-) enfermedades como la disentería, diarrea (E. Coli), fiebre tifoidea, cólera, lepra, poliomielitis, e incluso algún parásito interno (como nematodos). Se ha llegado a demostrar que en casos como Helicobacter pilori, causante de muchas úlceras gastroduodenales, la mosca doméstica no sólo es un vector, sino que resulta un huésped de importancia para que esta bacteria se multiplique.


Temperatura media ( ºC )

Desarrollo medio de huevo a adulto (días)

16

40

18

30

20

20

25

16

30

11

35

7


Tiempo de desarrollo de una mosca adulta desde la puesta del huevo hasta conseguir la forma adulta que le da la madurez sexual para poder reproducirse de nuevo